UNAP: maltrato en la vejez, cuide de los ancianos

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El maltrato es históricamente un fenómeno humano. Durante las últimas décadas ha ido aumentando como un indicio creciente de deterioro social, convirtiéndose en un gran problema de relaciones interpersonales y sociales, debido a que sus efectos pueden llegar a ser destructivos, invalidantes, e incluso significar la muerte.

Existe maltrato en todas las edades, y en los adultos mayores no es la excepción, siendo en ellos frecuente y mucho más común de lo que la sociedad quisiera admitirlo, pues forma parte de la práctica cotidiana en las familias y la sociedad.

Un estudio que tuvo como objetivo determinar la asociación entre algunas variables sociodemográficas, capacidad funcional y económica, autoestima, pérdida de roles y apoyo familiar con el nivel de maltrato en el adulto mayor, fue realizado por investigadores de las Facultades de Enfermería y Medicina Humana de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP) y de las Universidades de San Marcos, Trujillo, Científica del Perú y de Castilla La Mancha de España.

La población en estudio se ubicó en Iquitos con una edad promedio de 71,1 + 7,3 años de los que el 62,9% son mujeres. Se detectó discapacidad en actividades básicas del 18% y en actividades instrumentales del 30,2%. El 20,4% con autoestima baja, 99,3% con pérdida de roles, escaso apoyo social (12,6%), falta de apoyo emocional (16,5%) e instrumental (10,4%), falta de interacción social positiva (18%) y falta de apoyo afectivo (11,1%).

El 57,6% de adultos mayores informó maltrato, donde las mujeres informaron más situaciones de maltrato que los varones.

El análisis de correlación demostró que, a mejor salud percibida, mejor capacidad funcional, mejor autoestima, mejor apoyo social y mejor estado de ánimo, menor referencia de maltrato. De allí que, es importante desarrollar acciones que aminoren la pérdida de roles básicos de los adultos mayores en el seno de las familias, así como evitar la soledad y el aislamiento, fortalecer la pertenencia a grupos sociales como factor protector, promover el sostenimiento y recuperación de la autoestima, y desarrollar una interacción familiar más inclusiva y afectiva.

El equipo de trabajo de la investigación estuvo conformado por Maritza Villanueva, Elba Flores, Matilde Rojas, Alba Vásquez, Carmen Díaz, entre otros. Los antecedentes, la metodología, los resultados y las recomendaciones se encuentran en la revista Conocimiento Amazónico de la UNAP, volumen 7, número 2.