Presentación

Cuando escucho decir que un hombre tiene el hábito de lectura estoy predispuesto a pensar bien de él. Leer es mantener siempre vivas y despiertas las nobles facultades del espíritu, dándoles por alimento nuevas emociones, nuevas ideas y nuevos conocimientos. Leer es multiplicar y enriquecer la vida interior.

Leer es, saber todo, asociarse a la existencia de sus semejantes, hacer acto de unión y de fraternidad con los hombres. El que lee, aunque se halle confinado en una aldea, vive el movimiento universal y puede decir que nada humano le es indiferente.

La lectura fecunda el corazón, dando intensidad, calor y expansión a los sentimientos. Los egoístas no practican la lectura, pasan en la árida contemplación de sus intereses personales. No sienten la necesidad de salir de sí mismos y estrecharse con los demás.